En muchas partes del mundo la virginidad se volvió un prerrequisito antes de llegar a la boda.
La fidelidad matrimonial se lleva a cabo, pero por supuesto con una buena dosis de represión. El hombre en cambio, se ha visto mucho mas libre de cometer adulterio. Y en nombre de la fidelidad y de la doble moral occidental y cristiana ha dado origen a una populosa cantidad de prostitutas. En el matrimonio ortodoxo la fidelidad se mide con desconfianza por las andanzas del compañero, falta de autonomía y disminución del crecimiento o maduración de la pareja.
En el matrimonio abierto la fidelidad no es una obligación. La vida sexual y los sentimientos de cada uno en la pareja no llevan la presión de prejuicios y falsos conceptos como en el matrimonio ortodoxo. La fidelidad entre los dinámicos es un compromiso con uno mismo por el crecimiento y el bienestar de la pareja. La fidelidad de los dinámicos no se mide por represiones, sino por noblezas e integridad, por autor respeto y respeto por el compañero.
La libertad y autonomía de la que se habla en el matrimonio dinámico es tener presente que cuanto mas libre es una persona mas responsable es por si misma y por el bienestar de su pareja.
Las expresiones extramatrimoniales compartidas por ambos cónyuges implican honestidad también con los terceros, respeto y consideración.
La fidelidad en el matrimonio ortodoxo es una aplicación de la teoría freudiana en lo que se dice que el amor en el que se sostienen que solo se puede amar a uno por vez.
La fidelidad, con todos los adornos y las escenas de celos, es producto del amor posesivo y egoísta. La fijación en este tipo de matrimonio es que la fidelidad sea el principio, la continuación y el fin de toda la relación, sin considerar otra mas importante realidades del amor.
Si una pareja que practica el matrimonio abierto se siente madura, responsable y sienten mutua confianza, ambos cónyuges pueden abrirse a nuevas relaciones y si ese amor es abierto, puede dar lugar a incluir a otro. Pero tener relaciones extramaritales que impliquen sexo, no son recomendables si cada miembro de la pareja no es lo suficiente mente seguro del crecimiento de ambos.
De otro modo la decepción y el sentimiento de miseria también se engarzan en la libre y fructífera relación matrimonial.
La idea de abrirse al mundo en el matrimonio es tratar de que dure, sea un matrimonio lleno, vivido con intensidad, con vitalidad y con inteligencia y, esa tal vez, sea la forma en que la felicidad también sea mas duradera.